martes, 25 de octubre de 2011
Me van a permitir una licencia.
Hay vínculos que unen más allá que la sangre y lazos que conectan más que la cadena del genoma.
Genomas creados a base de sustos infantiles, bromas pesadas y ligeras, tiempos difíciles y veranos en Benidorm. Paellas de domingo, cocidos de sábado y tortillas pantaneras. Paseos en bicicleta por países extraños, psico-cúpulas de estrellas y bocadillos de calamares. Días de Reyes y noches de insomnio.
Esa cadena genética no habrá ciencia que la pueda descifrar jamás. Esa cadena sólo la conocemos tú y yo.
Muchas felicidades!
viernes, 21 de octubre de 2011
Voyeur
Cuando nadie le ve le gusta destripar gente. Cuando llega del trabajo se relaja diseccionando, despedazando y rasgando al pobre desgraciado que tiene delante. Disfruta viéndolos desangrarse y retorcerse frente a sus narices. Se regocija en el dolor de los demás, alimentándose de su tortura. Tan pronto como se ha saciado, apaga Sálvame y se va a la cama.
sábado, 15 de octubre de 2011
Amistades peligrosas.
Se conocieron no recordaba donde, pero hacía ya mucho tiempo, de eso estaba segura. Desde que tenía uso de razón la recordaba en su vida, pasaban las horas muertas inventando cuentos, buscando formas en las nubes o maquillándose la una a la otra frente al espejo.
Cuando crecieron, su amiga empezó a comportarse de forma realmente molesta. Cuando ella quería ir al cine, la otra refunfuñaba con que mejor veían una película en casa. Cuando el plan era acudir a alguna fiesta, siempre protestaba de la cantidad de gente y la imposibilidad de entablar una conversación con tanto ruido. Cuando algún chico se acercaba, se metía en medio mostrándose huraña y distante, espantándolo.
Una tarde conoció a Jorge en la biblioteca. Aprovechando que esa tarde había ido sola, cosa que no solía suceder, hablaron durante horas, de todo y de nada, que es de lo que se habla en las grandes ocasiones.
Así, tarde tras tarde, y librándose de su amiga con excusas, se escapaba hasta el rincón de literatura francesa, y así entre libros de Artaud, Baudelaire y Sartre, se contaron sus pasados, sus presentes y sus incertidumbres de futuro.
Una mañana que iban caminando juntas, le vio desde la otra acera iluminándola con su sonrisa, Ella decidió soltar la mano de su compañera y cruzar la calle. Le dio un beso de esos grandes, que no sólo se dan con la boca porque no nos caben, sino con las manos, con las orejas, con la nariz y con la punta de cada pelo.
Timidez, que vio la escena desde el otro lado de la acera, giro sus pasos en dirección contraria.
miércoles, 12 de octubre de 2011
Hogares
Y después de dar mil vueltas por el mundo, de conocer desde las montañas de Tombuctú hasta las llanuras siberianas, de haber nadado en los mares muertos y haber zozobrado en los más vivos, cuando le vio acercarse a ella son su media sonrisa y su libro bajo el brazo, supo, por fin, que había llegado a casa.
domingo, 2 de octubre de 2011
Superhéroes
Cuando cumplió los 7 años y vio la película de Superman, se convenció a sí mismo de que él también había sido tocado con algún superpoder, y decidió dedicar su vida a investigarlo.
Le costó 2 dientes descubrir que no podía atravesar las paredes, una brecha comprobar que no podía volar y 3 puntos en la rodilla percatarse de que tampoco poseía el don de la superfuerza (bueno, también le ayudó a descubrirlo Manuel, el matón del colegio).
A los 18 años se dio por vencido. Se resignó a ser un vulnerable humano más, sin ninguna de las gracias propias de los superhéroes.
Cuando conoció a Daniela, con sus rizos dorados y su luminosa sonrisa, por fin le fue revelada la naturaleza de su facultad. Cuando la vio pasar agarrada a la cintura de ese estúpido chico en la moto, se dio por fin cuenta de que el don que le había sido concedido era el de la invisibilidad.
Le costó 2 dientes descubrir que no podía atravesar las paredes, una brecha comprobar que no podía volar y 3 puntos en la rodilla percatarse de que tampoco poseía el don de la superfuerza (bueno, también le ayudó a descubrirlo Manuel, el matón del colegio).
A los 18 años se dio por vencido. Se resignó a ser un vulnerable humano más, sin ninguna de las gracias propias de los superhéroes.
Cuando conoció a Daniela, con sus rizos dorados y su luminosa sonrisa, por fin le fue revelada la naturaleza de su facultad. Cuando la vio pasar agarrada a la cintura de ese estúpido chico en la moto, se dio por fin cuenta de que el don que le había sido concedido era el de la invisibilidad.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
