domingo, 2 de octubre de 2011

Superhéroes

Cuando cumplió los 7 años y vio la película de Superman, se convenció a sí mismo de que él también había sido tocado con algún superpoder, y decidió dedicar su vida a investigarlo.


Le costó 2 dientes descubrir que no podía atravesar las paredes, una brecha comprobar que no podía volar y 3 puntos en la rodilla percatarse de que tampoco poseía el don de la superfuerza (bueno, también le ayudó a descubrirlo Manuel, el matón del colegio).


A los 18 años se dio por vencido. Se resignó a ser un vulnerable humano más, sin ninguna de las gracias propias de los superhéroes.


Cuando conoció a Daniela, con sus rizos dorados y su luminosa sonrisa, por fin le fue revelada la naturaleza de su facultad. Cuando la vio pasar agarrada a la cintura de ese estúpido chico en la moto, se dio por fin cuenta de que el don que le había sido concedido era el de la invisibilidad.


2 comentarios:

  1. Me encanta este relato, quien no ha experimentado alguna vez en la vida la sensación de ser invisible, Yuju!!!! Todos somos superhéroes

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  2. Superhéroes de la vida, qué ya es!

    :)

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