Y me abandoné tanto al calor de sus risas y de sus abrazos, que cuando se fue, no fui capaz de encontrar el camino de vuelta a mi misma de nuevo. Tengo que recordar la próxima vez ir dejando miguitas de pan a lo largo de sus besos, no sea que me despiste y olvide, otra vez, como regresar a la alegría.
que gran verdad
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