Hasta aquí llegó la tregua. Se te han acabado las sutilezas diplomáticas. Voy a invadir tus continentes, a cercar tus fortalezas y a sitiar a tus escuadrones. Asaltaré tus fuertes, afrontaré a tus batallones y ocuparé cada uno de tus territorios. Te auguro un combate implacable hasta que en tu último aliento me ruegues la amnistía.
Apartando el tablero de Risk que los separaba se acercó a su boca, dispuesto, de una vez por todas, a dejarse de juegos.
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