Entró en la consulta del oculista y pacientemente esperó su turno. No olvidará la cara del médico cuando le dijo que el problema es que él veía nítida y claramente. Desde que ella se fue la luz y el color le parecían tan dolorosos, que había decidido que si, tal vez, tuviese algunas cataratas de sobra, de algún paciente recien operado, el podría volver a la vida oscura y gris en la que vivía antes de conocerla, y así, por fin, dejar de echarla de menos.
Temazo y relatazo también :)
ResponderEliminarA veces la claridad es tan dolorosa... Me dio usted una idea para un micro, se la robo en un descuido :P
ResponderEliminarUn abrazo nublado y sonrisas borrosas
Entré siguiendo el comentarios de Niño Cactus, me gustó tu texto, tienes un buen blog, voy a seguirte.
ResponderEliminarUn saludo.
HD
La pequeña esta empezando a crecer y, pasito a pasito ,llegará a la meta.
ResponderEliminarNiñoCactus, no se puede imaginar usted cuán importante es su comentario en mi modesto micromundo y cuantas sonrisas, suspiros, guiños y tristezas se me han escapado con su blog.
ResponderEliminarQue se sigan desparramando las palabras por todo el mundo!
Un abrazo luminoso y muchas nítidas sonrisas!
Fdo: una humilde seguidora.
Humberto, bienvenido al cajón!
ResponderEliminarGracias por compartir palabras y tiempo.
Saludos secretos!
Y a todos los demás, los de siempre... las gracias no me caben en el cajón!
ResponderEliminarMil millones de macroSon-risas! :)